¡Dónde hay un desierto, un desierto ancho, un desierto largo, infinito, incorrupto, dónde secarme del todo, lavarme, limpiarme, descascararme, desvestirme, resecarme a los gritos llorando en un extremo solo y sin vergüenzas, desgarrando, despechugando, destazándome como una res perdida en el gancho?
¿Dónde enterrar este grito de silencios que se hunde, sin balas, sin sangre?


