Filosofia: Cioran - Breviario de podredumbre - Parte 10 - La clave de nuestra resistencia - Anulación por la liberación - La ponzoña abstracta - Links a mas Filosofia

Posted by ricardo marcenaro | Posted in | Posted on 13:54







 La clave de nuestra resistencia

 Quien llegase, por una imaginación desbordante de piedad, a registrar todos los sufrimientos, a ser contemporáneo de todas las penas y de todas las angustias de un instante cualquiera, ese  suponiendo que tal ser pudiera existir  sería un monstruo de amor y la mayor víctima de la historia del sentimiento. Pero es inútil figurarnos tal imposibilidad. Nos basta con proceder al examen de nosotros mismos, con practicar la arqueología de nuestras alarmas. Si avanzamos en el suplicio de los días, es porque nada detiene esta marcha excepto nuestros dolores; los de los otros nos parecen explicables y susceptibles de ser superados: creemos que sufren porque no tienen suficiente voluntad, valor o lucidez. Cada sufrimiento, salvo el nuestro, nos parece legítima o ridículamente inteligible; sin lo cual, el luto sería la única constante en la versatilidad de nuestros sentimientos. Pero no llevamos luto más que por nosotros mismos. Si pudiésemos comprender y amar la infinidad de agonías que se arrastran en torno a nosotros, todas las vidas que son muertes ocultas, necesitaríamos tantos corazones como seres hay que sufren. Y si tuviésemos una memoria milagrosamente actual que guardara presente la totalidad de nuestras penas pasadas, sucumbiríamos bajo tal carga. La vida sólo es posible por las deficiencias de nuestra imaginación y de nuestra memoria.
 Sacamos nuestra fuerza de nuestros olvidos y de nuestra incapacidad para representarnos la pluralidad de destinos simultáneos. Nadie podría sobrevivir a la comprensión instantánea del dolor universal, pues cada corazón no está encallecido más que para una cierta cantidad de sufrimientos. Hay a modo de límites naturales para nuestra resistencia; sin embargo, la expansión de cada disgusto los alcanza y, a veces, los rebasa: es a menudo el origen de nuestra ruina. De aquí deriva la impresión de que cada dolor, cada disgusto, son infinitos. Lo son, en efecto, pero solamente para nosotros, para los límites de nuestro corazón; y aunque éste tuviera las dimensiones del vasto espacio, nuestros males serían aún más vastos, pues todo dolor sustituye al mundo y de cada pena hace otro universo. La razón se atarea vanamente en mostrarnos las proporciones infinitesimales de nuestros accidentes; fracasa ante nuestra tendencia a la proliferación cosmogónica. Resulta así que la verdadera locura no es nunca debida a los azares o a los desastres del cerebro, sino a la concepción falsa del espacio que se forja el corazón...





 Anulación por la liberación

 Una doctrina de salvación no tiene sentido más que si partimos de la ecuación existencia sufrimiento. No es ni una constatación súbita ni una serie de razonamientos lo que nos lleva a esta ecuación, sino la elaboración inconsciente de todos nuestros instantes, la contribución de todas nuestras experiencias, ínfimas o capitales. Cuando llevamos en nosotros gérmenes de decepciones y como una sed de verlos eclosionar, el deseo de que el mundo inutilice a cada paso nuestras esperanzas multiplica las verificaciones voluptuosas del mal. Los argumentos vienen a continuación; la doctrina se construye: no queda ya más que el peligro de la «sabiduría». Pero, ¿y si uno no quiere liberarse del sufrimiento ni vencer las contradicciones y los conflictos, si se prefieren los matices de lo inacabado y las dialécticas afectivas a la unidad de un sublime callejón sin salida? La salvación acaba todo; y nos acaba. ¿Quién, una vez salvado, osa llamarse aún vivo? No se vive realmente más que por la negativa a entregarse al sufrimiento y por una como tentación religiosa de irreligiosidad. La salvación no preocupa más que a los asesinos y a los santos, a los que han matado o superado la criatura; los otros se revuelcan  borrachos perdidos  en la imperfección...
 El error de toda doctrina de la liberación es suprimir la poesía, clima de lo inacabado. El poeta se traicionaría si aspirase a salvarse: la salvación es la muerte del canto, la negación del arte y del espíritu. ¿Cómo sentirse solidario de un desenlace? Podemos refinar, cincelar nuestros dolores, pero ¿cómo emanciparnos de ellos sin abolirnos? Dóciles a la maldición, no existimos más que en tanto que sufrimos. Un alma no se engrandece y no perece más que por la cantidad de lo insoportable que asume.





 La ponzoña abstracta

 Incluso nuestros males vagos, nuestras inquietudes difusas, cuando degeneran en fisiología, interesa, por un proceso inverso, volver a llevarlos a las manipulaciones de la inteligencia. ¿Y si se realzase el Hastío  percepción tautológica del mundo, tenue ondulación de la duración  a la dignidad de una elegía deductiva, si se le ofreciese la tentación de una prestigiosa esterilidad? Sin el recurso a un orden superior al alma, ésta cae en la carne y la fisiología se revela como la última palabra de nuestras perplejidades filosóficas. Trasmutar los venenos inmediatos en valores de cambio intelectual, elevar a la función de instrumento la corrupción sensible, o cubrir por medio de normas la impureza de todo sentimiento y de toda sensación, es una búsqueda de elegancia necesaria al espíritu, junto al cual el alma  esa hiena patética  sólo es profunda y siniestra. El espíritu en sí no puede ser sino superficial, pues su naturaleza está preocupada únicamente por la ordenación de los acaecimientos conceptuales y no por sus implicaciones en las esferas que significan. Nuestros estados no le interesan más que por la medida en que son trasmutables. Así la melancolía emana de nuestras vísceras y alcanza el vacío cósmico; pero el espíritu sólo la adopta purificada de lo que la une a la fragilidad de los sentidos; la interpreta; refinada, se hace punto de vista: melancolía categorial. La teoría acecha y capta nuestros venenos: y los hace menos activos. Es una degradación hacia arriba, pues el espíritu aficionado a los vértigos puros es enemigo de las intensidades.





Links Filosofía

Abü Nasr Muhammad Al-Farabi (872-950)
Cioran
Genealogía Del Fanatismo
Desgarradura
El Inconveniente De Haber Nacido
Breviario de podredumbre
Pensamiento
Emile Chartier (Alain)
Francis Bacon
George Berkeley
Giorgio Agamben
Fernand Braudel
Friedrich Nietzsche
Gaston Bachelard
Giles Deleuze – Felix Guattari
Hannah Arendt
Jean Rostand
Jürgen Habermas
Leonardo Da Vinci
Michel Foucault
Oswald Spengler
Roland Barthes
Theodor W. Adorno






Filosofia: Cioran - Breviario de podredumbre - Parte 10 - La clave de nuestra resistencia - Anulación por la liberación - La ponzoña abstracta - Links a mas Filosofia




Ricardo M Marcenaro - Facebook

Blogs in operation of The Solitary Dog:
Solitary Dog Sculptor:
http://byricardomarcenaro.blogspot.com
Solitary Dog Sculptor I:
http://byricardomarcenaroi.blogspot.com

Para:
comunicarse conmigo,
enviar materiales para publicar,
propuestas comerciales:
marcenaroescultor@gmail.com
For:
contact me,
submit materials for publication,
commercial proposals:
marcenaroescultor@gmail.com

Diario La Nación
Argentina
Cuenta Comentarista en el Foro:
Capiscum

My blogs are an open house to all cultures, religions and countries. Be a follower if you like it, with this action you are building a new culture of tolerance, open mind and heart for peace, love and human respect.

Thanks :)

Mis blogs son una casa abierta a todas las culturas, religiones y países. Se un seguidor si quieres, con esta acción usted está construyendo una nueva cultura de la tolerancia, la mente y el corazón abiertos para la paz, el amor y el respeto humano.

Gracias :)





Comments (0)

Publicar un comentario en la entrada