USA S.O.S. - España S.O.S - Europa S.O.S. - World S.O.S - El nuevo orden: El Desorden

Posted by Ricardo Marcenaro | Posted in | Posted on 1:04


Cuanto más se desregulan las cosas más hay que regularlas, financieros desordenan ordenando el desorden que los desordenados políticos ordenan que hay que ordenar del desorden, mientras entre el desorden de partidarios y opositores, se ordenan por ordenar el desorden, preparándose ordenadamente, para el próximo desorden.

Qué bien que hablan los ministros, presidentes, cónsules y embajadores, menos los banqueros, que nunca hablan, ni se les conoce la cara, salvo alguno que salta cuando comentan que su orden no es un desorden que ordenadamente puede desordenarle las acciones.
 Menos aún, pondrán el rostro los piratas de los fondos tiburones, con dientes y sin cara, todos imaginablemente ordenadamente peinados, en un orden escualo, del que se rodean sin rodeos, en medio del desorden que al pie de sus ordenados edificios, los desordenados de la calle, tratarán de ordenar, con bolsillos pelusientos, alertas, ¿qué otra queda?, las monedas, que por pocas son fáciles de ordenar, al desorden de las ordenadas boletas y facturas que crecen ordenadamente por los buzones, desbordando el orden que internamente se desordenará cuando no puedas cumplirle el orden, entonces jodido estás, orden de desalojo, orden de empeño, orden de secuestro, orden de lanzarte a la calle, orden de secuestrarte el sueldo, ¡orden en la sala, callad al reo, orden en la sala!, orden y más orden, que no es cuestión que tú desorden les desordene el orden que acaban de desordenar, ordenándote y ordenándolo, ordenadamente.
 Crisis ninguna, que el caso es que hay que sonreír para disimular el desorden, el desorden está ordenado y los presidentes poderosos, que a su vez, tienen su propio desorden, interdependientes en su orden que en el desorden no quisieran, felicitan a los desordenados medios estratos presidentes sin ahorros, y por qué no, a los desordenados bajos que con el nombre de pueblos, le ponen sacrificado orden al desorden como corresponde a los del palo inferior del gallinero, que por tanto orden ya no puedo ni veo, que a ellos pertenezco, llueven en manada de los de arriba, sus cagadas, desordenadamente, aunque nos peguen con orden, que no es cuestión de criticar, los señores tienen sus virtudes, aunque a solicitudes, sean difíciles de ordenar, ocultas por el desorden con que las han ordenado, maquillando, ¡espabila!, comprende, ninguno es un santo, todos buena gente, ¡orden, orden, a ver si ordenamos este desorden!.
 Así por orden, se ordenan en fila y por poderes, inclinado la cabeza, con orden, que les oculte el odioso desorden que quisieran manifestar sin orden, aguantan súbditos, de otro y de sí mismos, que la orden es sobrevivir sin orden, para recibir su orden, en órdenes que los ordenen del desorden que los felicitantes han desordenado ordenadamente de su propio desorden que con orden han esparcido para desordenar los demás ordenes que os libran en honor a que todo está bien y no se le vaya el brillo, ¡acatad!, en silencio y ordenadamente, que al efecto dominó, solo el desorden puede acabar con las caídas ordenadas, que por ordenadas lo voltearían todo, ¡entiende!, desordénate, y ordénate, por supuesto, ¿o eres tonto?.
Y así de simple, con orden, que no es el caso desordenar este orden, tan lógico, antropológico, ontológico, enológico, que al oncológico orden de las leyes de los ordenados mercados de las sociedades de consumo, y de los que no consumen con el mercado, o se lo consumen, o consumen otros mercados, y comulgan ordenes mismos con distintos nombres, sobre la misma ordenada cuerda por la que se ahorcan todos, en orden, corresponden al desorden de este orden que nadie sabe quien ha ordenado tan desordenadamente, pero en el cual todos demuestran una ordenada sabiduría, y solo entre ellos, por supuesto, estratificados como estalagmitas, dudan en invisible desorden, donde concordarán, el nuevo orden.
Vote, por Marcenaro, el único que ha desculado ésta simpleza, en la que enredados están, tantos ordenados en apariencia, que se desordenan las corbatas, cuando les preguntan o discuten el orden y la orden, síntoma que están ajustando el garguero, por donde saldrán ordenadamente aquellas palabras que tejerán la dialéctica del abstracto orden, que te hará parecer que todo desorden es un orden, que en tú desorden, no logras ordenar, porque la culpa la tienes tú, que eres un desordenado que no comprende las sutilezas del ordenar el desorden.
Prometo no intentar ordenarlos, eso sería innovación, esa de corazón, la base de mi plataforma, si es que se puede tener, plata y forma, en esta carrera a no sé dónde, lo cual ya no es original, sé que no me votarán, pues aman el desorden que requiere pasar por orden, sin que digáis nada, como corresponde, que así son los esclavos de este orden. 
Ricardo Marcenaro
Ministro de Escultura
Presidente de la Nación de los Perros Solitarios
Embajador Plenipotenciario del Orden
Cónsul del Desorden
Desde su Ordenador, donde ordena y desordena: Abstracciones. 
 
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